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Sinopsis: El autor, con un estupendo toque de humor, expone hechos acontecidos en España durante los años 1950 al 2006 de un modo original, que arranca la sonrisa, incluso las carcajadas, de aquellos que tengan la oportunidad de leerle. Haciendo referencia a diferentes personajes políticos, toma un tono irónico para reflejar la justicia y la injusticia de nuestro país durante estas décadas. En tono burlón, expone hechos tan importantes como las manifestaciones en contra de la guerra y el terrorismo, el paro y el libertinaje, otorgando un punto de vista irónico y a la vez entretenido. Con gran maestría dibuja sus viñetas y añade textos llenos de humor y simpatía que hacen su lectura amena y divertida. Una vez más, Ramón Fernández Martí nos sorprende con su creatividad y su calidad literaria. Biografía: Ramón Fernández Martí (Vilabrú es su apodo artístico) nació en Barcelona en 1915. Hijo de militar, con aquellos frecuentes traslados a provincias y la guerra del Rif, viviendo un año en Melilla y otro en Ceuta. Su sensible espíritu infantil, con tantos viajes en ferrocarril a vapor, tan románticos e inolvidables, se abrió a la expectante contemplación de la naturaleza y también a la curiosidad del vivir cambiante de nuevos lugares, nuevos colegios y nuevos amigos. A mis nueve años (1923), en la ciudad de Burgos se inició mi vocación por las bellas artes, dibujando desde el balcón de mi su casa los grupos escultóricos de la catedral que tenía enfrente. Y a la zaga, en la Ciudad de los Sitios y estudiando el bachillerato, la musa Calíope hizo eclosion en mi mente la sensible inspiración de la poesía (1926), coincidiendo con su espontáneo y sorprendente primer amor. Y su afición a la literatura en prosa surgió, ipso- facto, con la guerra civil (1936-1939), movido a decir —en medio de aquel confusionismo revolucionario y criminal— toda la verdad de lo que a él le afectaba y de lo que ocurría a su alrededor. Por tanto, ha practicado las bellas artes y la literatura simultáneamente. De las primeras sacaba beneficio económico, además de satisfacerle; pero de la pluma no hacía sino utilizarla como expansión emotiva de su cerebro y su corazón —tan íntimamente unidos, fisiológica y espiritualmente— y la claridad de expresar aquello que el dibujo y la pintura no pueden tácitamente definirlo. Las poesías, sobre todo, y las novelas y cuentos lo iba guardando como un íntimo tesoro, y solamente leía alguna vez, aquello que más le gustaba o interesaba a sus familiares y amistades. Pero en cambio ha escrito bastantes artículos, siempre apolíticos, amenos y literarios. En las décadas de los 60, 70, 80 le publicaron bastantes artículos en periódicos en Madrid y provincias, resaltando el Heraldo de Aragón, en el cual le publicaron una quincena de artículos, que, además, se los pagarón. Para los demás escribía meramente de «negro», pero se los publicaban. O sea que escribía por amor al arte, que era lo que él quería que los lectoresse enterara de lo que él sentía, lo que él abogaba... Con eso estaba pagado. Incluso el ABC le ha publicado -a través de su larga vida- bastantes acertadas "cartas al director". Pero, en cambio, nunca logró rebasr la hirsuta y espinosa frontera de la "colaboración" literaria..., y ni an siquiera algún chiste, viñeta o cómic, que sin embargo, le estaban publicando en revistas como El automovilismo, con su seudónimo artístico "Vilabrú". Pero ahora está publicando todo lo escrito y guardado, ¡a sus ochenta y nueve años!. |

