Todo comienza con las dudas de un adolescente. Después aparece con fuerza el sentido anónimo y vehemente de la amistad. No importa el lugar al que el amigo vaya, algo de ti se irá tras de él y algo suyo quedará contigo. Nadie está solo, pues en la concepción misma de la soledad está el silencio que nos muestra el camino, que lo llena todo, o al menos eso creen. Un dios grande que ampara a los seres abandonados. Una nueva familia, un nuevo sentido ante la vida, y esa amistad perfecta que te acepta sin enjuiciar, que ayuda sin exigir y que se entrega con generosidad.