"Los surcos de la vida" es una novela escrita desde la convicción de que en el mundo todavía hay gente buena de buen corazón, capaz de amar y capaz sobre todo de hacer felices a los demás. He intentado escribir desde la realidad cotidiana, sin hojarasca, sin quitar hierro a la crueldad del día a día, pero sin ponerle más de lo que el vivir diario tiene. Creo que en sus páginas se traslucen unos personajes reales, muy reales, de la calle, de cada día, de cada hora, de cada instante que con su lenguaje claro, directo y sin cortapisas intentan vivir las veinticuatro horas de cada día sacándole el máximo partido a su existencia. Francisco, el protagonista, pondra su trabajo, su esfuerzo, su amor, su vida en manos de Lucía, la mujer que quiere con locura. El trabajo en la obra, el hogar, los amigos, los pensamientos de Francisco, su entorno, irán configurando un personaje que aún siendo albañil poco cultivado, sin embargo es entranable, sincero, campechano, amable, simpático; hasta tierno. La vida de Francisco y Lucía se verá truncada por la intervención de Juanito, hermano de ésta; un abogado amargado por el fracaso de su matrimonio y rencoroso, que bajo el pretexto de salvaguardar los intereses y la moral familiar intentará por todos los medios evitar que la pareja viva su vida en común, llegando incluso a contratar la muerte de Francisco.