La presente narración constituye un caso de vocación tardía y, además, con efectos retardados. Escrita que fue entre 1987 y 1989 -es decir, cuando el autor frisaba en los sesenta años-, fue presentada con el título "El encargo de Társilo Valtierra" al V Premio de Novela Castilla-La Mancha, en el que quedó finalista. Después, y tras de no pocos retoques y modificaciones, entre ellas el título, el manuscrito ha permanecido arrumbado entre sus papeles hasta que en la actualidad, obedeciendo a un íntimo impulso, el autor se ha decidido a publicarla. Insiste éste en que aunque pudiera parecerlo, no se trata de una biografía o autobiografía, ya que ni todos los personajes, ni las situaciones, ni su desenlace o su cronología coinciden con la realidad de su propia vida; y hemos de creerle, ya que, por otra parte, carecemos de los elementos -y no es nuestra misión buscarlos- que, en su caso, permitieran refutar su afirmación. Sea como fuere, lo que resulta cierto es que estamos ante una especie de visión panorámica del siglo XX -en España y más concretamente en Madrid- contemplado desde la perspectiva de un modesto partícipe que nos refiere las impresiones que los hechos cotidianos iban produciendo, primero, en sus ojos infantiles, como adolescente después y como adulto y aún como anciano finalmente. Voces y plumas brillantes y fecundas han analizado en profundidad esos mismos hechos, circunstancias que los rodean y fenómenos a que dieron lugar. Pero nunca está de más dejar caer una mirada nueva y personal sobre aquellos, ya que conforme se dice en una ocasión en el texto del relato, es "una suerte el que todavía no cantemos todos con la misma voz". El eventual lector será quien, como siempre, ha de tener y pronunciar la última palabra.