Lo cotidiano es a veces tan sencillo. Coloquio entre niños, final de un curso, caramelos, notas escolares, las vacaciones. La autora nos muestra con sencillez plastica una forma de vida que ya no es la nuestra, es parte del recuerdo y la nostalgia. Cartas que nos llegan de otro lado, paises lejanos, arcos y flechas, todo es un recordatorio, las costumbres emergen entre ninos, gatos, corderos perdidos. Es un recorrido entre las manos de un padre y su hijo; sujetas uniendolo todo en esta finca que se aleja. La casa, las tierras, sus vidas. Pero hay que continuar juntos creciendo ante la vida.