Un paseo por Londres salpicado de relatos intimistas es la propuesta del primer libro de María G. Vicent. En clave de pasión desde Marylebone dibuja personajes que quizás unos ojos menos observadores no habrían captado como merecedores de ser protagonistas de cuentos literarios. Los entornos en los que se mueven se tornan vivos y ellos discurren por esos espacios de forma sosegada, dejándose llevar por un ritmo nostálgico que bien podría estar marcado por la lluvia contra el cristal. Por sus historias transparentes, pulidas por una mirada avispada y trazadas por una pluma que se mueve a golpe de pasión, este libro parece hecho para leerlo a sorbos, por qué no, a la hora del té.