Mundo es una persona real, vivita y coleando, a quien te puedes encontrar en cualquier esquina, con una vida sobre el lomo que no es tan corriente como tantas otras y que admite con humildad.
Nació en un pueblecito medio serrano con nombre de mujer, dice, y no es La Hija de Dios; tan pequeño que si lo ponen el nombre encima lo tapan. Está más al sur, al otro lado del puerto, España abajo. Prefiere que se coma uno el coco y lo adivine por el placer de haberlo sabido el primero.
Es su propia vida lo que cuenta. No hay que buscarle tres pies al gato pensando encontrar raras o emocionantes aventuras que te pongan los pelos de punta. Ya tiene uno bastante. Y uno se merece pasar un rato agradable de vez en cuando. Para eso somos de donde somos.
Muchas veces es mejor leer a un españolito que entendemos sin traducciones, que a extraños escritos con nombres que no logramos recordar en el transcurso de la historia, por más que nos enganchen.
A la hora de dormir, quien primero lo hace son los brazos, por esos mazacotes de libros voluminosos que asustan nada más verlos.
No se explaya demasiado, aunque tendrá que partirlo por la mitad por tantas cosas que le ocurren.
Que ustedes lo pasen bien es lo que pide a Dios.