A simple vista, el título de esta obra, Dípticos y trípticos en español , no ofrece una pista clara; sin embargo, al leer la introducción enseguida nos damos cuenta que en algunos casos el autor nos resulta familiar; lo mismo pasa con los títulos.
A la hora de elegir un párrafo o formas versificadas se trata de buscar aquello que despierte el interés del lector.
En numerosas ocasiones se oye decir: «Las comparaciones son odiosas...», pero esto... «según y cómo».
El hacer un símil entre obras y/o autores no es que se trate de plagiar, sino resaltar algo nuevo que defina el pensamiento del propio escritor. Es evidente que algunos autores buscan referentes sin romper su estilo propio; como ejemplo, Valle Inclán: en algunos momentos percibimos la sombra quevelesca en sus escritos y el comportamiento de los actores en escena es un fiel reflejo del cine mudo.
El bloque epistolar es variado y, para que resulte ameno, se buscan «modelos» prefabricados para expresar los sentimientos más profundos.
Cualquier tema adquiere el valor, altura o dimensión que cada uno le quiera o le pueda dar; sin duda, influye su nivel sociocultural. Se intenta por todos los medios estimular a la gente para que lea y descubra por sí misma cuáles son sus preferencias.