Un 17 de noviembre hace treinta y un años llegó a este mundo Sandra Sepúlveda, persona «encargada» de traer hermosos dones consigo. Y así, como el asombroso proceso de transformación que vive una mariposa, fue surgiendo su «metamorfosis», desplegó sus alas y se dispuso a volar…
Su arraigado sentido «justiciero» la llevaron por el camino de las leyes, licenciándose en Derecho, pero poco a poco fue descubriendo que la «ley universal» que regía su corazón, ya había comenzado a ser desde hacía tiempo: su vocación como educadora de niños y adolescentes, sus grandes tesoros, por quienes siente un profundo amor… y quienes son uno de los motivos de su fuerte compromiso con la vida.
Con el paso de los años y de las experiencias vio la importancia de atender las necesidades de estos muchachos de un modo más global, así es que se dispuso a realizar un máster en Mediación y Orientación Familiar, formación que posteriormente continuó ampliando con más cursos, conferencias, foros de debate y un largo etcétera.
Persona sutil, sensible y fuerte, dispuesta a ir más allá de lo evidente, siempre se ha sentido muy atraída por los métodos y tratamientos curativos que la propia naturaleza nos ofrece: masajes, homeopatía, aromaterapia… Actualmente está muy implicada en el desarrollo y práctica de la Técnica Metamórfica, todo un regalo (así lo vive ella), una gran oportunidad para acompañar a quien lo quiera a conectar con nuestra fuerza vital.