Creo que me incliné. Tal vez hubiese dado algunos pasos hacia atrás. Me hubiese buscado; lógicamente. Hubieses estado tú, o yo mismo. Tal vez hubiese estado ese tiempo. Ese tiempo tal vez en el que fuimos... o en el que ni siquiera éramos. Creo que te insinuaste. Yo aún no era imaginación... Recuerdo que llegaba ya sin alma, en una cierta distancia o con el tiempo casi contado, que había un sonido como de fondo, un sonar de trompetas y alguien recitaba un réquiem por mi alma. Recuerdo que no estaba solo y apenas le di las gracias. "No le molestaré más"... Me abandonó en un instante, me dejó atrás. Es decir: "Tal vez sea." Sería mejor que no lo dijese... Varias historias se entrecruzan, se muestran fragmentarias frente al recuerdo y la memoria, frente al tiempo que pasa de constante a desaparecer por completo y por tanto se vuelve casi infinito. Me acompaña, puede ser, una sensación como de muerte o un deseo instantáneo de ella misma; viniese conmigo o me la hubiesen entregado en uno de esos días vacíos. Los recuerdos se vuelven a hacer presente, me muestran el silencio... La memoria, el cuerpo; no son suficientes... Este libro habla más de ausencias, de lo que ha quedado oculto. Pero no oculto porque no se haya podido ver, porque no se vea; oculto porque no se siente, porque no se tiene o porque la posibilidad misma de no poseerla es casi infranqueable. El alma no tiene tiempo, no se toca o simplemente desaparece. |