Cada día, antes de salir a la calle, los humanos -en menor o mayor medida- nos "endomingamos", nos ponemos el disfraz. Con ello pretendemos ocultar una parte de nosotros que no queremos mostrar a los demás. Pero esa muralla, a veces, flaquea, dejando entrever el "otro lado" a través de nuestros ojos, de la expresión de nuestra cara, de nuestra actitud... Crónica de una jornada particular es un paseo sin concensiones por la "cara B" de la vivencia humana: tierna, sarcástica, rabiosamente salvaje a veces... y divertida. Todo ello sazonado de ironía, de mucha ironía. |