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Sinopsis: Quisiera ser motivo de los sueños por quien feliz alienta tu ilusión; ser la causa de los brillos risueños que aflora en tu mirada el corazón. Quisiera ser tu innato pensamiento e insólito alentar tu gran pasión, y oculto en ti fluir mi sentimiento y en todo en ti yo ser la sensación. Quisiera ser la gracia de tu acento, quisiera ser el timbre de tu voz, el cálido perfume de tu aliento..., tu única esperanza: ¡ser tu Dios! Biografía: Ramón Fernández Martí ("Vilabrú" es su apodo artístico) nació en Barcelona en 1915. Hijo de militar, con aquellos frecuentes traslados a provincias y la guerra del Rif, viviendo un año en Melilla y otro en Ceuta. Su sensible espíritu infantil, con tantos viajes en ferrocarril a vapor, tan románticos e inolvidables, se abrió a la expectante contemplación de la naturaleza y también a la curiosidad del vivir cambiante de nuevos lugares, nuevos colegios y nuevos amigos. A sus nueve años (1923), en la ciudad de Burgos se inició su vocación por las bellas artes, dibujando desde el balcón de su casa los grupos escultóricos de la catedral que tenía enfrente. Y a la zaga, en la Ciudad de los Sitios y estudiando el bachillerato, la musa Calíope hizo eclosión en su mente la sensible inspiración de la poesía (1926), coincidiendo con su espontáneo y sorprendente primer amor. Y su afición a la literatura en prosa surgió, ipso facto, con la Guerra Civil (1936-1939), movido a decir —en medio de aquel confusionismo revolucionario y criminal— toda la verdad de lo que a él le afectaba y de lo que ocurría a su alrededor. Por tanto, ha practicado las bellas artes y la literatura simultáneamente. De las primeras sacaba beneficio económico, además de satisfacerle; pero de la pluma no hacía sino utilizarla como expansión emotiva de su cerebro y su corazón —tan íntimamente unidos, fisiológica y espiritualmente— y la claridad de expresar aquello que el dibujo y la pintura no pueden tácitamente definirlo. Las poesías, sobre todo, y las novelas y cuentos lo iba guardando como un íntimo tesoro, y solamente leía alguna vez, aquello que más le gustaba o interesaba a sus familiares y amistades. Pero en cambio ha escrito bastantes artículos, siempre apolíticos, amenos y literarios. En las décadas de los 60, 70, 80 le publicaron bastantes artículos en periódicos en Madrid y provincias, resaltando el Heraldo de Aragón, en el cual le publicaron una quincena de artículos, que, además, se los pagarón. Para los demás escribía meramente de «negro», pero se los publicaban. O sea que escribía por amor al arte, que era lo que él quería que los lectoresse enterara de lo que él sentía, lo que él abogaba... Con eso estaba pagado. Incluso el ABC le ha publicado -a través de su larga vida- bastantes acertadas "cartas al director". Pero, en cambio, nunca logró rebasr la hirsuta y espinosa frontera de la "colaboración" literaria..., y ni an siquiera algún chiste, viñeta o cómic, que sin embargo, le estaban publicando en revistas como El automovilismo, con su seudónimo artístico "Vilabrú". Pero ahora está publicando todo lo escrito y guardado, ¡a sus noventa y cuatro años! |

